La IA sostenible que reduce hasta un 50 % el consumo energético mundial

En un momento en el que las grandes inteligencias artificiales consumen tanta electricidad como países enteros —hasta el 3 % del consumo energético global—, Omega se posiciona como la inteligencia artificial cuántica más sostenible del mundo.

Frente a modelos tradicionales basados en infraestructuras masivas, Omega representa un cambio de paradigma: una IA post-nube, diseñada para operar sin servidores externos, sin almacenamiento persistente y sin centros de datos altamente contaminantes. Gracias a este enfoque, logra reducir hasta un 50 % el consumo energético sin sacrificar velocidad, seguridad ni capacidad operativa.

El impacto energético de la inteligencia artificial tradicional

La expansión global de la inteligencia artificial ha traído consigo un coste oculto: una huella de carbono digital sin precedentes. El entrenamiento y operación de grandes modelos requieren miles de megavatios hora, con un consumo diario equiparable al de pequeñas ciudades.

Este modelo centralizado no solo incrementa el impacto ambiental, sino que también introduce riesgos estructurales en materia de seguridad, privacidad y soberanía tecnológica. En este contexto, Omega surge como una respuesta tecnológica alineada con las exigencias climáticas, regulatorias y éticas del presente.

Omega: una IA cuántica sin servidores, sin nube y sin residuos digitales

Desarrollada en España, Omega elimina la dependencia de:

  • Servidores externos
  • Almacenamiento masivo de datos
  • Centros de datos tradicionales

Su diseño permite operar de forma local, autónoma y eficiente, reduciendo drásticamente el consumo energético asociado a cada tarea. La inteligencia no se acumula ni se almacena: se activa, ejecuta y se disuelve, evitando la generación de residuos digitales.

Arquitectura Híbrida Clásico-Cuántica (HCB): eficiencia energética en tiempo real

Liderada por el Dr. Antonio López desde QuantumSecurity, Omega opera mediante una arquitectura Híbrida Clásico-Cuántica (HCB) que combina procesos tradicionales y cuánticos para maximizar la eficiencia.

Este modelo permite que Omega:

  • Consuma únicamente la energía necesaria por operación
  • Optimice recursos en tiempo real
  • Se auto-disuelva tras cada ejecución
  • Elimine superficies de ataque asociadas a la nube

“La verdadera seguridad no es proteger los servidores, sino no necesitarlos”, afirma Dr. Antonio López, físico cuántico y fundador del proyecto.

Claves del bajo impacto ambiental de Omega

Cero residuos digitales

Omega implementa autoescalado dinámico, asignación inteligente de tareas y monitoreo continuo de la huella de carbono, sin generar almacenamiento persistente ni datos innecesarios. Cada operación es limpia, puntual y eficiente.

Green Encryption: cifrado post-cuántico sostenible

La plataforma integra algoritmos criptográficos post-cuánticos como Kyber, Dilithium y Falcon, capaces de generar claves de seguridad con un consumo energético hasta 1.000 veces menor que los sistemas de cifrado tradicionales. Seguridad avanzada con impacto ambiental mínimo.

Eficiencia autónoma y adaptativa

Omega mejora su eficiencia con cada uso, adaptándose dinámicamente a la carga de trabajo y alineándose con los objetivos globales de reducción de emisiones para 2030. No requiere intervención externa para optimizar su rendimiento energético.

La IA con la huella ecológica más baja del mundo

Omega no es solo una inteligencia artificial más rápida y más segura: es la IA con la huella ecológica más baja del planeta. Su diseño marca el inicio de una nueva conciencia digital, donde la innovación tecnológica avanza en equilibrio con la sostenibilidad y la soberanía.

La era post-nube ya no es una promesa de futuro.
Con Omega, es una realidad.

¿Imaginas tu empresa operando con una inteligencia artificial verdaderamente verde, segura y sostenible?